
Por: Juan Carlos Caicedo Zapata
Muchos cantautores, poetas o simplemente enamorados, han escrito y siguen escribiendo hermosas palabras para expresar el amor, la ternura y la pasión que despiertan los seres mejor dotados biológica, física y psicológicamente del planeta, las MUJERES.
Ellas, que desde la antigua Grecia fueron subordinadas al dominio masculino por la creencia, que tenían un cuerpo más frágil, ya que perdían su calor a través del sangrado, por ello, debían ser relegadas al mundo de lo privado[1]. En el Medioevo eran acusadas de brujería[2], por lo que fueron masacradas, torturadas y humilladas sin derecho a defenderse. Posteriormente, la cultura patriarcal se encargó de reforzar la idea de una mujer subordinada al hombre, destinada a la procreación, los quehaceres de la casa, al cuidado de los hijos y a servir a su marido.
(Ahora permítanme un gran salto a la historia)
En el siglo XXI y luego de muchas luchas y reivindicaciones ganadas por las mujeres, gran parte de ellas tienen más participación política, económica y educativa, han conquistado todas las profesiones y oficios que culturalmente eran solo de los hombres, tienen más autonomía sobre su cuerpo y lo hijos que quieren tener, en fin, se ha ido consolidando una igualdad y equidad de género en la sociedad. Sin embargo, no cesan las noticias diarias donde está involucrada una mujer siendo maltratada, violada y hasta asesinada por un hombre: “…madre de 45 años y su hija de 16, narran como fueron hechas botín de guerra por actores armados …”, “…mujer muerta y descuartizada por su esposo por motivos pasionales”, “…niña de catorce años violada y asesinada, al igual que sus hermanos, por militar en servicio”, “…cuerpo de mujer de 28 años encontrado en las aguas del río Medellín” “…niñas de catorce y dieciséis años encontradas muertas, 8 días después de su desaparición, en una zona del Cerro Pan de Azúcar…”
En esta conmemoración del día de la mujer, no quiero ser fatalista, sino que quiero que reflexionemos (hombres y mujeres), sobre el aporte que desde nuestras relaciones interpersonales le estamos dando a la equidad e igualdad de géneros, pues, en la medida que los seres humanos establezcamos relaciones más igualitarias y equitativas, encontraremos soluciones más acordes con las realidades y que beneficien a todos y todas.
Que esta celebración y reflexión no solo se quede en un día comercial, sino que sea una opción de vida en la cual valoremos, respetemos, escuchemos y amemos a nuestras mujeres.
UN GRAN BESO Y ABRAZO A TODAS LAS MUJERES…
[1] Para ampliar la información leer “Carne y piedra” de Richard Sennet.
[2] Ver “Martillo de las brujas”.